jueves, 6 de octubre de 2016

Una traducción sin reglas

En 2012, Ediciones Ekaré publicó en español El oficial Correa y Gloria (Officer Buckle and Gloria en inglés), de Peggy Rathmann. Teresa Mlawer, especialista en literatura infantil y juvenil, fue la encargada de traducir el texto. Al igual que todos los libros de Peggy Rathmann, fue un reto inmenso traducir y diseñar los textos insertos en las ilustraciones. Para lograr la versión final, todo el equipo de Ekaré junto a Teresa Mlawer y Alejandra Varela, diagramadora del libro, se involucraron en el proceso de traducción, sorteando las dificultades de las ilustraciones y de los diferentes usos del español en Estados Unidos, España y los países de Latinoamérica. 



Reglas a 25 dólares 

En 1996, Peggy Rathmann recibió la Medalla Caldecott por Officer Buckle and Gloria. En su discurso de aceptación hay una interesante anécdota sobre el libro:

“Cuando estaba reuniendo las '101 reglas de seguridad' para la guarda y las carteleras dentro del libro, ofrecí a mis sobrinas, a mi sobrino, y a una docena más de amigos, 25 dólares por cada regla de seguridad que mi editor aprobara. La respuesta fue muy costosa. Pero me complace que los niños hayan contribuido en este reconocido libro, mientras cursaban la escuela primaria. 
Escribí El oficial Correa y Gloria para cumplir una misión en mi clase de escritura. La tarea consistía en escribir e ilustrar una historia que no pudiese ser entendida con solo leer el texto. Lo hice porque el profesor nos dijo que debíamos hacerlo, pero en el proceso descubrí que este desafío era la definición misma de un libro álbum. El oficial Correa representa las palabras, Gloria, las imágenes, y ninguno de ellos podría entretener o iluminar sin el otro”.  

Confesiones de una traductora veterana

Soy una amante de los libros de Ediciones Ekaré, tanto de sus obras escritas en español como de sus traducciones. Sus publicaciones son muy cuidadas.  

Cuando María Francisca Mayobre, directora de Ekaré, me preguntó si quería traducir Officer Buckle and Gloria, de Peggy Rathmann, acepté enseguida. Me entusiasmaba la idea de una colaboración con una editorial a la que tanto aprecio y que es tan admirada por todos.

Llevo traduciendo libros de literatura infantil y juvenil desde hace más de 30 años y aunque los libros de humor no son mi especialidad (me gustan más los dramas, los libros sentimentales, los que te hacen llorar), tengo que admitir que me divertí mucho traduciendo este simpático libro. 

Espero haber logrado el mismo sentido del humor del cual Peggy Rathmann es tan conocida y que los niños comprendan, de una manera divertida, la importancia de las reglas de seguridad en la escuela.

TERESA MLAWER

Un diseño sin reglas 

Creo que de todas las traducciones que he diagramado en Ediciones Ekaré, El oficial Correa y Gloria ha sido la más divertida, pero también la más minuciosa. Conforme avanzaba el proceso de montaje del texto en español iban apareciendo palabras y frases escondidas en las ilustraciones que aún estaban sin traducir (ni nos habíamos enterado de que existían). 

Fuimos trabajando sobre la marcha como en uno de esos juegos de ‘Busca las 7 diferencias’ –solo que eran mucho más de siete– y en lugar de buscar las diferencias, había que buscar cualquier texto que no estuviera en español. 

Officer Buckle había pasado a ser el oficial Correa y, por lo tanto, había que cambiar esto en todas las ilustraciones donde se viera la placa con su nombre. Además de eso, había otros elementos que se repetían a lo largo del libro, como la insignia del brazo izquierdo de su uniforme, o el envase de la Natilla de banana que no se nos podían escapar sin traducir. 


Para las notas de colores con las reglas de seguridad, decidimos usar una tipografía estilo manuscrito, pero para las cartas de los niños había que encontrar algo más divertido, así que escribí con lápiz muchísimas notitas simulando diferentes tipos de letra, luego las escaneamos y las usamos para armar el montón de cartas que aparecen en el libro.



Algunos elementos debían tener un carácter diferente, así que también preferí escribirlos a mano: el letrero de bienvenida al oficial Correa –que escribí con un lápiz de color rojo–, la insignia del auto, la pizarra del aula de clases, el nombre de la venta de salchichas –en donde  utilicé un marcador grueso-, o los diplomas del oficial Correa que están colgados en la pared –aquí utilicé una plumilla, porque la letra era demasiado pequeña y la gracia era que pudieran leerse.



Todavía me preocupa que un ávido lector pueda encontrar algún texto escondido en la ilustración que se nos escapó sin traducir.

ALEJANDRA VARELA

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