jueves, 23 de marzo de 2017

Tardes de Altamira: experiencia como jurado en la Feria de Bologna

El miércoles 22 de febrero se iniciaron las Tardes de Altamira en Ediciones Ekaré, un ciclo de encuentros para conversar sobre libros ilustrados, ilustración, lectura, creación… en definitiva, dijo Irene Savino en su presentación, las “cosas que nos gustan”. Estas tardes, programadas para los últimos miércoles de cada mes, se transmitirán por Facebook Live para todos aquellos que deseen seguirlas en directo, desde cualquier lugar.

En la primera Tarde de Altamira, Anna Castagnoli (ilustradora y crítica especializada en literatura infantil, autora del blog Le figure dei libri) y Arianna Squilloni (escritora y fundadora de A Buen Paso) conversaron sobre su experiencia como miembros del jurado en la Muestra de Ilustradores de la Feria del Libro de Bologna.



En la edición 2014 de la muestra, en la que Anna Castagnoli participa como jurado junto a Kitty Crowther (ilustradora), Errol van der Veldt (director del Museo Textil de Holanda) e Isabel Minhós (editora de Planeta Tangerina), la organización de la feria les da una única pauta: elegir "cosas nuevas", que hablen de como podría ser la ilustración en los próximos cinco años.

«La muestra de ilustradores se ha vuelto la vitrina más interesante del panorama de la ilustración, 
porque siempre propone nuevos lenguajes».

En un plazo de cuatro días, el jurado debe escoger entre más de 3000 ilustradores de todo el mundo, los 60 o 70 más destacados. Cada ilustrador participa con cinco imágenes del mismo tema, relacionadas entres sí. A partir de la primera selección del jurado, quedaron 260 ilustradores con un nivel mínimo de calidad sobre el cual todos estaban de acuerdo.

«Casi no he dormido pensando qué tengo que hacer aquí, tengo que elegir ilustraciones, pero, ¿por qué? Entonces volví a pensar lo que era la ilustración para mí cuando era niña, y era algo como un mundo que tenía el mismo valor de realidad que el mundo real, pero en el cual podían pasar cosas magníficas e increíbles. Quiero elegir en estos días algo que tenga ese sentimiento de mundo maravilloso».

Los cuatro miembros del jurado tuvieron una reflexión parecida después de la selección preliminar, cada uno había establecido criterios importantes para elegir las ilustraciones: mundos increíbles y maravillosos, capacidad de dar vida a personajes que transmitieran emociones y sentimientos, la posibilidad de ver el mundo de otro punto de vista, mundos creíbles y vivos.


1. «Este gesto tiene una suspensión casi del tiempo, esa sensación de ser un mundo en el cual creo». (Ilustración: Kazuhisa Uragami)
2«La intensidad, la velocidad del gesto». (Ilustración: Anastasia Stročkova)
3. «En cuanto a la gráfica nos gustaba mucho a los cuatro, nos parecía muy interesante». (Ilustración: Arianna Vairo)
Los miembros del jurado tenían clara la idea de valorar una ilustración con sentimiento aunque la técnica no fuera perfecta. Muchas veces lo que podía contar la secuencia narrativa de cinco imágenes jugaba un papel muy importante para la selección. 

«La palabra que encontramos para definir nuestro criterio era honestidad».




4. «Un oso panda no ha vivido nunca al mismo tiempo que un dinosaurio, pero en la primera imagen el oso duerme, en la última hay un lenguaje casi de video juego y eso nos hizo pensar que quizás la realidad que percibimos no era cierta». (Ilustración: Marco Bassi)
5. «Parecía demasiado académica, pero al ponerlas en orden no solo cambiaba la posición de la cámara, también cambiaba la posición de la sombra, era un día que pasaba. Una mezcla de un lenguaje cinematográfico con algo que sólo puede pasar en el mundo del dibujo». (Ilustración: Leila Chaix)

Si alguno de los miembros del jurado no estaba de acuerdo, los otros tenían que convencerlo. Cuando alguien argumentaba bien podía cambiar la idea que los otros tenían de la ilustración, por eso, a pesar de que todos los miembros del jurado no hubieran estado siempre de acuerdo, las ilustraciones seleccionadas tienen el consentimiento de todos.

«En mi idea de ilustración para niños el único criterio que tiene que haber es esta capacidad de transmitir algo, como en el teatro o el cine, una emoción humana, y no sencillamente estética».

En la muestra 2014, uno de los rasgos comunes entre lo que seleccionaron como "novedoso" era la ausencia de color, en cambio, tres años más tarde, cuando Arianna Squilloni participó como jurado en la muestra 2017, al ver la selección «había que ponerse las gafas de sol».

«La diferencia entre lo que es infantil y adulto en mi caso fluctúa bastante».

En 2017 participaron también como jurados: Steven Guarnaccia (ilustrador y diseñador estadounidense) Jean-François Martin (ilustrador francés), Harriet Birkinshaw (editora de Flying Eye Books) y Daniela Stamatiadi (ilustradora griega).

Cuando se trataba de ilustraciones digitales, la calidad de la reproducción impresa era fundamental, la consideración del color, el tipo de papel y el acabado final,  eran muy importantes para poder apreciar la ilustración.


Cada miembro del jurado tenía puntos de vista completamente distintos, sin embargo, en la selección inicial coincidieron al escoger cinco conjuntos de ilustraciones con una tendencia de color muy parecida, aun cuando dentro de la secuencia de imágenes hubiera conceptos muy diferentes.


«En medio de todas las diferencias, había cosas que nos habían gustado a todos en la misma línea».

«Cuando pusimos en una mesa todas las imágenes que tenían cuatro o cinco preferencias, esto fue lo que pasó. ¡Había que ponerse las gafas de sol!».  


6. Ilustración: Cristina Spanò  |  7. Ilustración: Ximo Abadia  |  8. Ilustración: Ana Bustelo

La intención del jurado era hacer una selección donde se mostrara un poco el panorama general, propuestas actuales y ecos de lo que está pasando en el mundo de la ilustración. «Estaba todo lleno de zorros, nos preguntamos si está volviendo el personaje listo de los cuentos». Los temas recurrentes eran: zorros y ballenas, arquitectura geométrica, selvas y bosques exuberantes.


9. «Lo que fascinó al jurado fue la atmósfera de la noche, lo tranquila que se siente esta niña. Es esa sensación de habitar el mundo». (Ilustración: Ramón París)
10. «Tiene una síntesis narrativa y plástica dentro de la misma imagen que es fascinante, están pasando cosas increíbles allí dentro, esta vivo». (Ilustración: Manuel Marsól) 
11. «La sensación de la inmensidad que nos envuelve me pareció maravillosa». (Ilustración: Miren Asiain Lora)

El conjunto final de la muestra incluye a ilustradores de todo el mundo con estilos muy diversos, como resultado de una dinámica de debate constante entre los miembros del jurado, vital a la hora de escoger, convencer al otro, plantear dudas, defender posturas y en definitiva, ponerse de acuerdo para alcanzar un criterio de unanimidad.



lunes, 13 de marzo de 2017

Taller de gigante

Para las ilustraciones de Los últimos gigantes, François Place ensayó una y otra vez "hasta conseguir lo que tenía en mente". Antes de dar color a las imágenes con tinta y acuarela, utilizó una plumilla para esbozar los primeros trazos. Acá les dejamos algunas imágenes de figurillas, bocetos y storyboards que forman parte del mundo imaginario de este libro. 

Diente de gigante: figurilla con grabados y viñeta final

Gigante sentado: boceto a tinta e ilustración final

Gigante: figurilla e ilustración final de portada

Gigantes dormidos: bocetos en acuarela e imagen final

Storyboard a tinta e ilustraciones finales
Desde su taller, François Place nos envío generosamente las imágenes de las figurillas. Los bocetos y storyboards fueron tomados de la página web del autor: http://www.francois-place.fr/ 

Cartografía de un encuentro

Christophe Meunier y François Place en Libr’Enfant…
"Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro", dice la escritora Emily Dickinson; y si nos acercamos a la obra de François Place podemos sentir que "el viaje es el corazón de sus obras". Compartimos con ustedes un encuentro entre el autor-ilustrador de Los últimos gigantes y Christophe Meunier, colaborador del blog Les territoires de l’album, a propósito de la edición aniversaria de este libro inspirado en las grandes expediciones científicas del siglo XIX.

  Los últimos gigantes


Christophe Meunier
Este álbum ha generado el más alto interés por parte de la comunidad científica y los especialistas en literatura infantil. La naturaleza misma de la obra es objeto de debate: ¿Se trata de un libro ilustrado o de un álbum iconotextual? El diseño del texto, el soporte, la articulación de imágenes enigmáticas. La elección, por ejemplo, de un pequeño formato a la italiana que permite la expresión de los paisajes, el juego de escalas con los gigantes. ¿Tal vez detrás de esto se esconda la idea de un diario de viaje?

Los últimos gigantes
François Place
En efecto, hay algunas razones para este formato. El texto se termina con la muerte de los gigantes y la escritura es bastante compleja –al menos para los más pequeños. Por lo tanto, trabajé con Casterman (editorial franco-belga que publicó el libro por primera vez en 1992) en un "formato ideal". Para simplificar, podemos decir que los libros-álbum de gran formato son más bien para los más pequeños. En el interior, una vez abiertos, son como un teatro. Por esta razón, con el editor, trabajamos en un formato más pequeño, próximo a la novela, para indicar que el libro va dirigido a lectores más experimentados. Como el texto está ordenado por una sucesión de imágenes, la página de la derecha no tiene siempre las mismas dimensiones. Definimos una longitud de líneas, un tipo de fuente y de interlíneas, en función del bloque de texto más corto y el más largo, que ha determinado la dimensión final de la página, y del libro.

En ese momento estábamos un poco preocupados de cómo iba a ser recibido por el público, porque la historia es dura. Pero esto era en 1992, y, para ese entonces, el libro ilustrado había ganado lectores más adultos. Pienso en las obras de Fred Bernard y François Roca, por ejemplo. He recibido una decena de años más tarde, una carta de una estudiante universitaria que ha escrito un libro llamado La langue est-elle fasciste? (¿La lengua es fascista?), en donde atacaba violentamente al libro. Yo ya había anticipado un poco este tipo de críticas y dije que el libro no era para niños de cinco años.




Los últimos gigantes






El mapa y el viaje


CM: Ya sea a través de los libros: Los últimos gigantes, L’Atlas des géographes d’Orbae, La fille des batailles o en la novela La douane volante, el viaje es el corazón de tus obras. Buena parte de tus libros tocan el tema de los mapas también. ¿Es un recurso para ilustrar y pensar en los paisajes imaginarios que va construyendo la narración?


De arriba a abajo: Los últimos gigantes | L’Atlas des géographes d’Orbae (Tome 2) | La fille des batailles | La douane volante






























































FP:
En principio soy un ilustrador. De hecho, cuando comencé a escribir sobre la serie documental Découverte Cadet, pasé mucho tiempo en la biblioteca tomando notas sobre crónicas de viajes y los bocetos en grabado, los altlas. Construí una base de datos que siempre tomo como referencia para el diseño y los paisajes. Después, como quien se siente apasionado por la música, entro más y más en la sutileza de las cosas y ahí uno se da cuenta de que hay una evolución del mapa, por ejemplo, y que las ilustraciones que acompañan las historias de viajes cambian en función de la mentalidad de la época. Eso es lo que me interesa saber, como las personas se percibían las unas a las otras. Eso nos recuerda mucho la manera cómo se veían, de entenderse. En un diario de viaje del siglo XVII, un viajero se dirige a los persas e informa que ha visto personas con pies calzados de hierro. Por supuesto, esto es imposible, pero él explica que el sultán tiene un número de caballos que corren mucho y a todas horas, entonces, para protegerse las pezuñas, se ven obligados a llevar grilletes. Incluso añade que tienen una forma secreta para estar siempre activos: ¡se han hecho extirpar el bazo! Y esto es sacado de un diario de viaje muy serio que hace observaciones muy finas sobre la comida, el vino, etc. El primero de los grandes exploradores occidentales, es Alejandro Magno. Se trata de alguien que pensaba ir hasta los confines del mundo. En ese momento, uno empieza a sentir que el mundo es posible de aprehender. Sus viajes influyeron en la imaginación romana, árabe, persa...



 Mapa de la montaña  de Esmeralda  |  Mapa del país de Baïlabaïkal. L’Atlas des géographes d’Orbae (Tome 1)

Escribir para los niños

CM: Para finalizar, me gustaría discutir sobre tu trabajo como autor de libros para niños, que constituye casi la totalidad de tu obra.

FP: Es verdad, pero creo que en parte es porque la mayoría de mis libros son leídos también por los adultos. En clase, por ejemplo, por tener mucho de mundo y de viajes –el mismo Atlas que es bastante complejo–, trabajo con mis libros en 6º grado con mucho entusiasmo, porque su propuesta es muy rica. Sin embargo, debo aclarar que mi escritura no está "trabajada" para los niños.

CM: ¿Cree que estas historias que tienen que ver con el viaje, la búsqueda del espacio, los encuentros con otras personas, pueden ayudar a los niños a reflexionar sobre su manera de vivir? ¿En un espacio de su cabeza tiene ese deseo?

FP: Hay una preocupación real por el agotamiento de los entornos naturales. Sin embargo, la Tierra sigue en apuros. Creo que cuando uno se sumerge en los antiguos diarios de viajes, hay una cierta fascinación que también se asocia con un gran sentimiento de temor. El filósofo Michel Serres dice que hasta hace muy poco la naturaleza era mucho más fuerte, entonces el hombre tomó la delantera. En la actualidad, la naturaleza está en proceso de recuperar su superioridad de otra manera: el cambio climático amenaza la supervivencia de nuestra especie, que causó la contaminación y los gases de efecto invernadero. Mirando hacia atrás en los imaginarios del mundo, los mapas que tenemos ahora a nuestra disposición son tomados por satélites, procesados e interpretados por una computadora. Siempre, en el mundo de la ciencia, los descubrimientos geográficos eran paralelos a los del cuerpo humano. La evolución de los atlas geográficos acompaña de manera extraña la evolución del atlas anatómico. Parece que tenemos el mismo deseo de entender el espacio interior y el espacio exterior, eso que llamamos el gran mundo y el pequeño mundo. Las imágenes de satélite, por ejemplo, son muy cercanas a las imágenes médicas: tienen los mismos procesos de tratamiento. Son curiosas e inquietantes, como si se quisiera tomar el pulso de la Tierra cada minuto. Por último, yo realmente no quiero transmitir todo esto a los niños. Sin embargo, si quiero hablarles de diversidad, multiplicidad, oportunidades para el descubrimiento, formas de pensar, de superarse: esto me resulta más interesante que hablarles de temas angustiantes.

Rencontre avec François Place à la Médiathèque du Marsan. Imagen tomada de: mediathequedumarsanlecturecube.over-blog.com
Entrevista realizada en francés y con mayor extensión en el blog Les territoires de l’album. Traducción de Careny Galarraga

viernes, 24 de febrero de 2017

La melodiosa voz de los gigantes

Con la aparición de Los últimos gigantes de François Place se publicaron varias reseñas de parte de lectores y especialistas; entre ellas una del escritor Juan Ignacio Muñoz-Tébar, autor de Duermevela (Ekaré, 2017). Acá les dejamos algunos fragmentos.


Sin duda, hay momentos en los que no sabemos distinguir con claridad cuál es la frontera entre lo real y lo fantástico. Aquellos que se obsesionan con este intangible lindero a menudo intentan reconocer indicios o marcas que hagan más seguro su recorrido, y hasta llegan a realizar tremendos esfuerzos para delimitar los espacios, acciones y personajes que se inclinan hacia lo verosímil o hacia lo imaginario. Sin embargo, suelen olvidar que muchas veces ambas cosas se confunden y sencillamente son indisolubles. 

Archibald Leopold Ruthmore, después de descifrar el mapa tatuado en un diente de gigante, no titubeó ante la posibilidad de emprender un viaje hacia un lugar remoto que se perdía en el tiempo y en las leyendas. Desde su saludable ocio decidió que valía la pena, tanto para su gloria personal como para la ciencia, emprender la aventura de comprobar la existencia de los gigantes. 

Los gigantes acogen afablemente al protagonista y éste comprende que recién ahora comienza su verdadero estudio descriptivo: "Una tarea a la altura de Archibald Leopold Ruthmore, si lo miramos bien…" Sin embargo, si miramos bien las delicadas imágenes que conforman el libro, notaremos cómo queda relativizada la altura de este presumido explorador. Sus ínfulas de grandeza son minimizadas por los límites que establece el imponente tamaño de los gigantes y la inmensidad del paisaje. Las ilustraciones de Francois Place, además, nos ofrecen una perspectiva elevada y distante, como si apreciáramos cada escena desde los ojos de un gigante sentado o, si se prefiere, como si el lector fuese un gigante que observa a través de las ventanas que hay en el libro. De este modo, queda en evidencia la pequeñez de Archibald y de todos los hombres ante el mundo que los circunda, así como su pretensión de hacer de este mundo algo obligadamente aprehensible que deba ser llevado a la escala humana. Sin embargo, hay que aclarar que por medio de esta disminución no se sugiere que Archibald Leopold Ruthmore es una mala persona; él solo es una víctima de su propio afán de crear límites en el terreno de lo desconocido, de clasificar un espacio real que pertenece a la fantasía. 


En efecto, al medir todo con los instrumentos de la razón, Archibald, lastimosamente, acorta el aspecto emocional de ese rico contacto fantástico. Todo el cuerpo de los gigantes está colmado de tatuajes que se dibujan espontáneamente y que representan cada vivencia que los ha marcado. En contraste a esto, Archibald parece mantenerse intacto ante lo que vive; ni siquiera llega a quitarse su sombrero de copa a lo largo de su estancia en el país de los gigantes: 
Además, sus pieles parecían reaccionar a las más ínfimas variaciones de la atmósfera: se estremecían al menor soplido del viento, ofrecían visos de resplandores bajo el sol, temblaban como la superficie de un lago o tomaban los matices sombríos del océano en tempestad. Comprendí entonces por qué a veces me miraban con piedad. Además de mi tamaño, era mi piel muda la que los afligía: yo era un ser sin palabras.
Y de alguna forma lo era. No fue hasta el momento en que Archibald volvió al mundo de los hombres cuando pudo retomar verdaderamente la otra palabra, la suya. Entonces se atrevió a pronunciar una historia impronunciable y se olvidó de escuchar la melodiosa voz de los gigantes. Una voz que trataba de recordarle que hay cosas que deben permanecer vivas en el silencio.


Reseña original publicada, con mayor extensión, en el Boletín Nº 16 de la Fundación Kuai-Mare del Libro Venezolano. 

miércoles, 15 de febrero de 2017

Aniversario de Los últimos gigantes

Este 2017 se cumplen 25 años de la primera edición en francés de Los últimos gigantes (Les derniers Géants: Casterman, 1992) de François Place, que Ediciones Ekaré publicó por primera vez en 1999. 

En 1992​ Casterman publicó en Bélgica la primera edición de Les derniers Géants: una versión en tapa dura con acabados en mate y papel esmaltado. En el 2012​, a propósito de los 2​0​ años del libro, relanzaron una edición aniversaria: un formato más grande​ de cartón grueso no recubierto​, con rediseño de portada, ​título en relieve y –en su interior– tres tipos de papel diferentes: esmaltado, pergamino y vegetal. Al final del libro, se agregó un apéndice informativo que hace referencia al trabajo "gigantropológico" de Arthur Leopold Ruthmore, protagonista de la historia. Esta decisión dio un ​acabado de verosimilitud al relato.
​Ediciones ​Ekaré publicó su primera edición al castellano de este libro en 1999, titulada Los últimos giganteslibro ganador del premio Los mejores del Banco del Libro de ese mismo año. A la luz de su relanzamiento por Casterman,​ Ekaré ​decidió hacer en 2016 una edición aniversaria propia​ con algunos cambios: el​ formato en tapa dura, más pequeño, el rediseño de portada con un acabado en barniz, papel esmaltado y la inclusión del nuevo apéndice de Ruthmore con notas detalladas sobre los misteriosos tatuajes de los gigantes y su significado.


Échale un vistazo: 

A mediados del siglo XIX el explorador inglés Archibald Leopold Ruthmore adquiere lo que parece ser un diente de gigante tallado a mano. Grabado en él, aparece un mapa que podría ser la Tierra de los Gigantes. Así comienza una aventura llena de misterio y peligros para alcanzar una verdad desconocida.




miércoles, 28 de diciembre de 2016

Homenaje a Ediciones Ekaré

Como cierre de año y a modo de celebración, compartimos este emotivo texto de Evelyn Torres, Pepín, docente y especialista en educación temprana, a propósito del homenaje que recibió Ediciones Ekaré en la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (FILUC) 2016. Así es la narración, festiva:

Me encontré con Ekaré hace ya un buen tiempo, en un espacio pequeño donde funcionaba la librería del
Banco del Libro, en su antigua sede. Desde entonces me ha acompañado en diferentes ámbitos de mi vida: como mamá, como maestra, como profesora universitaria y como ciudadana. Hoy quiero pararme ante ustedes para homenajear a Ediciones Ekaré como ciudadana y, desde allí, agradecerle la constancia de haber mantenido un espacio donde la imaginación y la palabra puedan vivir en libertad.

Siempre he tenido la sensación de que Ekaré pertenece al cosmos de lo entreabierto, porque provoca el deseo de saber que hay detrás de cada portada, de cada uno de sus libros. La curiosidad se despierta. Entonces uno comienza a entrar de a poquito en el cuento; la sorpresa se aloja en los ojos y en el cuerpo el disfrute se hace belleza.

El caso es que uno sale por la contraportada igual de despacito, pero con una modesta felicidad que te hace pensar que todos los libros de Ekaré son amigos entrañables. ¿Será por eso que uno los presenta y los recomienda a todo el mundo como parte de la familia?

Recuerdo un cuento de las primeras publicaciones de Ekaré que me encanta. Se llama La curiosidad premiada. Se trata de una niña muy preguntona que según doña Benita, una maestra muy sabia, sufría de curiosidad acumulada; por ello era importante contestar todas sus preguntas.


Y Margarita no se puede dejar de leer. Margarita, una gentil princesita tan bonita, tan bonita como tú. Cuando a mi hija Sashenka le costaba dormir sola en su cuarto, recitábamos juntas Margarita. Al final, yo decía: este libro es dedicado a todas las niñas valientes que salen a recorrer el mundo. Entonces ella se llenaba de valor y me daba las buenas noches.



Otro de mis preferidos anuncia: "Esteras y esteritas para contar peritas, estera y esterones para contar perones. Esta era una vez una viejecita llamada María del Carmen Piñones…". Y mi corazón también se enternece cuando la Ratoncita presumida, llama… Alfrediiiitooo.



Cuando la situación del país me agobia, le digo a Sapo que me lleve con él a recorrer el ancho mundo, o veo si Búho está en casa y me tomo con él un té de lágrimas. Recupero fuerzas como para pensar en El perro del cerro y la rana de la sabana y me digo a mí misma: y si regresa el león bravucón, juntos le damos un pescozón. Con Camila, Cheo y sus amigos, exclamo en alta voz: La calle es libre, ¡y yo también!


Con el alma más sosegada, me monto en El Expreso Polar y escucho el sonido del cascabel. Me bajo y espero en el andén del tren de Chamario, donde yo me monto y tú también, para llegar a la FILUC y estar presentes en el homenaje a Ediciones Ekaré, para darle las gracias porque la literatura infantil cuenta con una casa. 

jueves, 8 de diciembre de 2016

Para leer y releer a Aquiles Nazoa

En torno a los 40 años de la muerte del escritor venezolano Aquiles Nazoa, hemos rescatado algunos fragmentos del texto de María Elena Maggi, especialista e investigadora LIJ, en homenaje a la vida y obra del gran "cantor de las cosas más sencillas". 

Imágenes tomadas del libro 'Los últimos poemas de Aquiles Nazoa' · Amigos jardines y recuerdos, 1978. 
Tal vez nadie nos pueda hablar mejor, de una manera más hermosa y emotiva, que el propio Aquiles Nazoa, de lo que fue su vida: su infancia, su familia, la Caracas en la que transcurrieron sus primeros años, sus afectos, creencias y convicciones. 

Nació en 1920, cerca de El Silencio, en el conocido barrio El Guarataro de la Parroquia San Juan, en el seno de una familia humilde y en una Venezuela también pobre que, bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez, todavía no había entrado en la etapa de la riqueza petrolera. Comenzó a trabajar desde muy pequeño como aprendiz de carpintero, barrendero o guía turístico, hasta que incursionó como redactor de diarios y revistas, y se dedicó definitivamente a la literatura. 

Nazoa fue un creador polifacético, que incursión también en otras áreas como la investigación, la crítica, la crónica, el ensayo, e incluso el cine, la radio y la televisión. Su interés no solo se dirigió hacia el arte y la literatura, sino también hacia la ciencia, lo que respondía a una idea amplia del papel del intelectual, del humanista, como un divulgador de la cultura y del progreso científico y tecnológico. 

En el género de las fábulas, muy cultivado por los humoristas venezolanos, alcanzó una gran perfección formal; en general siguió el estilo de los fabulistas clásicos y creó breves y divertidas historias en versos, protagonizadas por animales, en las que logró combinar metáforas muy hermosas con mucha picardía -a veces, aliñadas con una gran dosis de humor-, y las consabidas moralejas. 

Nazoa quien, como él mismo dijo, fue un "cantor de lo pequeño" o de "las cosas más sencillas", ha sido considerado también como el "último juglar" y el "poeta popular" de este siglo por la difusión y acogida que ha tenido su poesía.


María Elena Maggi. Para leer y releer a Aquiles Nazoa. Caracas: 1997. RELAJIJ: Banco del Libro.